Plan de salvación


EL PLAN DE DIOS PARA TU SALVACIÓN

Amigo(a) hoy quiero hacerte una pregunta de reflexión… Cuál es el propósito de tu vida? El por qué de tu existencia en la tierra? Será que nacimos para comer, beber crecer, trabajar, tener hijos, tener dinero,  tener casa, tener propiedades y después morir. Eso es todo? Qué sentido tiene la vida? Será que nacimos para el dolor, el sufrimiento y la muerte? Realmente ningún sentido tiene la vida si toda nuestra existencia es para conseguir solo cosas materiales, temporales o pasajeras que acaban con nuestra muerte. Qué absurda seria la vida si todo acaba con la muerte y que necios somos los seres humanos cuando pensamos que somos igual que un gato, un perro o un pájaro que come bebe, crece,  tiene hijos, muere y todo  acabó.

El mundo nos enseñó que debemos lograr un sin fin de propósitos temporales que acaban con nuestra existencia y todos corremos detrás del viento y detrás de todo lo que es pasajero pero nos olvidamos de lo que es perdurable y verdadero; de “lo eterno”, nos olvidamos del “propósito de nuestra existencia”. A la luz de la Palabra de Dios podemos conocer y comprender el verdadero sentido de la vida de principio a fin. Dios nos creó a su imagen, conforme a su semejanza nos creó Dios (un Dios Santo, Puro, Justo y Perfecto). Dios nos creó sin pecado, limpios y puros como Él. (Sin embargo, Dios no creó robots pues creó al hombre con libre albedrío le dio la libertad para escoger y decidir por sí mismo). Dios siempre quiso que el hombre sea como Él y que viva en comunión permanente con Él y que viva eternamente con Él. Pero fue hasta que el pecado entró en el corazón del hombre en el jardín del Edén y en consecuencia en toda la humanidad (todos los hombres hemos heredado el pecado) que el pecado nos separó del Dios Santo, perfecto y puro: “el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). Desde entonces perdimos toda comunión con nuestro Dios y fuimos destituidos de su gloria: por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Toda rebelión contra Dios es pecado y  la consecuencia del pecado es la muerte: “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Y por cuanto somos todos pecadores estamos condenados a la separación eterna de Dios en el infierno, “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,” (Hebreos 9:27).

Amigo, si hoy mismo Dios demandara tu alma, sabes…

¿A dónde iras después de la muerte? 
¿Estás seguro de que irás al cielo cuando mueras?
¿Eres Salvo?

Por lo que es necesario amigo y amiga que hoy te ocupas de la salvación de tu alma; gracias a las misericordias de Dios, que en primer lugar reconozcas tu condición delante de Dios, “Eres pecador”. Todos somos pecadores. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”  (1 Juan 1:8).

Sin embargo amigo, Dios no ha mudado, no ha cambiado, su esencia es amor y misericordia y también sigue siendo Santo. Su amor eterno con que nos ha amado permanece para siempre y se ha manifestado en el hecho de que ha dado a su Hijo unigénito Jesucristo como nuestro sustituto. El Señor Jesucristo pagó por nuestros pecados en la cruz del calvario y murió en nuestro lugar para salvarnos de la condenación eterna: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

En esto consiste el amor de Dios, en que siendo aún pecadores y estando muertos en nuestros delitos y pecados; condenados a la muerte eterna Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8). Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, su sangre derramada en la cruz del calvario nos limpia de todo pecado. Lo hizo por amor a nuestras almas, no queriendo que ninguno perezca sino que todos procedamos al arrepentimiento. Dios mismo se reconcilió con el hombre por medio de nuestro Señor Jesucristo: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:18).  “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. (Romanos 5:1-2). Amén y Amén.


COMO SALVARME DE LA CONDENACIÓN
 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Juan 3:17).


SOLO HAY SALVACIÓN EN CRISTO JESÚS:

Amigos, solo podemos ser salvos si creemos en Jesucristo como nuestro Señor y salvador: “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18).

La salvación es un regalo de Dios para todo aquel que cree en el Señor Jesucristo y acepta el sacrificio hecho en la cruz del calvario por la salvación de su alma. No todos somos hijos de Dios, los verdaderos hijos de Dios son aquellos que creyeron en su Hijo Jesucristo y hacen la voluntad de Dios: “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

Amigos, la salvación de Dios para el hombre es grande y poderosa. Dios la ofrece por su infinito amor, por su gran misericordia, por su gracia y se recibe por fe. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; “(efesios 2:8). Solamente tenemos que creer que Jesucristo pagó por nuestros pecados, murió en nuestro lugar y fue sepultado pero resucitó al tercer día. “Él Vive”.  Le dijo Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan 11:25-26).

Cristo murió en la cruz para salvarnos de la ira venidera, para salvarnos del juicio de Dios que viene sobre toda inmundicia y para juzgar todo pecado. Por eso es necesario arrepentirnos de nuestros pecados.  ARREPENTIMIENTO, Dios está demandando arrepentimiento a todos los hombres en todo lugar: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30).

Cuando nos arrepentimos debemos confesar nuestros pecados a Dios y apartarnos de todo pecado para así alcanzar misericordia grande de Dios: “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). Con nuestro arrepentimiento nos conciliamos con Dios y volvemos a estar en comunión con nuestro Dios y no habrá mas separación entre nosotros y nuestro Dios y todos nuestros pecados serán borrados, viniendo así verdadera paz de Dios a nuestros corazones y tiempos de refrigerio “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19).

CRISTO VIENE PRONTO

Amigo, Cristo viene pronto. Él no está retrasando su venida; mas su paciencia para con el mundo es por su misericordia; por amor, porque Él no quiere que ninguno perezca, mas anhela que todos nos arrepintamos de nuestros pecados y nos reconciliemos con Dios; y seamos salvos. “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2da. de Pedro 3:9).

SEÑALES DE LA VENIDA DE CRISTO

Cristo viene pronto; las señales de su venida se están cumpliendo velozmente y están por todas partes (apostasía, guerras, rumores de guerras, tsunamis, terremotos, hambre, enfermedades, señales el cielo…). Abre tus ojos y prepárate porque pronto viene el Señor Jesús a buscar Su iglesia, la iglesia que Él mismo compró a un precio alto de sangre. Una iglesia santa, sin mancha ni arrugas, ni cosa semejante.

24:3 “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?
24:4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
24:5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el
Cristo; y a muchos engañarán.
24:6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
24:7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
24:8 Y todo esto será principio de dolores” (Mateo 24:3-8).

Amigo y amiga, tú puedes ser el hombre más rico del mundo o ser la mujer mas famosa del mundo o tener el mundo entero y ganarlo para ti; pero si no eres salvo de nada te sirve, de nada te sirve si pierdes lo más valioso que es tu alma. No pierdas tu alma. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Marcos 8:36-37).

Hoy es un día de misericordia, el Señor Jesús está tocando a tu puerta; no endurezcas tu corazón, abre tu corazón al Señor Jesucristo porque Él te ama y quiere salvarte y darte la vida eterna. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

ENTRÉGATE A JESÚS CON TODO TU CORAZÓN

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).

Si quieres abrir tu corazón al Señor Jesús y recibirlo como tu único y suficiente salvador ora a Dios con todo tu corazón diciendo así:

 “Señor Jesús, hoy reconozco que soy pecador; he pecado contra ti y contra el cielo, te pido que perdones todos mis pecados; yo te necesito. Señor se que moriste por mi en la cruz y que resucitaste al tercer día y que ahora vives, lávame entonces con tu sangre preciosa y borra de mi todos mis pecados y mis rebeliones, limpia mis heridas y haz de mi una nueva persona. Hoy yo te entrego mi vida y mi corazón, yo te acepto como mi único y suficiente Salvador y mi Señor. Escribe mi nombre en el libro de la vida y no lo borres jamás”. Gracias Señor Jesús. Amén y Amén.

Para ser salvo es necesario dar el paso de fe y hacer una entrega sincera y verdadera a Cristo con un corazón arrepentido y abandonar el  camino  del  pecado yendo ahora por  el camino de Dios que es camino de santidad; sin la cual nadie verá a Dios.  Este es el principio de una vida nueva; por que en Cristo Jesús nacemos de nuevo: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Hermano, regocíjate en Dios; busca una Santa Biblia y lee diligentemente porque ahí está la Palabra de Dios viva para la salvación de tu alma. “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). Dios mismo te enseñará y guiará por Sus caminos. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). Busca también con la dirección de Dios una iglesia verdadera donde se predique la “sana doctrina”.

Amigo y hermano ser Salvo está en tus manos, tu tienes la plena libertad para decidir hoy a dónde quieres pasar tu eternidad. Dios al igual que ayer nos ha dado libre albedrío  - plena libertad -  para decidir y escoger; se sabio y entendido y escoge la vida y la bendición. Deuteronomio 30:19 dice: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”.

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